Decisiones · Guía docente

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Cómo usar Decisiones en clase

Traducción y adaptación de las páginas para docentes de Decisions, Decisions Online (Tom Snyder Productions, 2000-2001).

1. Qué es y cómo funciona

Para quién. Estudiantes de 5.º a 10.º año (en la Argentina, de 5.º grado a 3.º o 4.º año de la secundaria), en Ciencias Sociales, Ciencias Naturales o Lengua.

Juego de roles. Los estudiantes exploran un tema de actualidad y enfrentan un dilema del mundo real. Miran videos breves, discuten el tema con sus compañeros y asumen el papel de quien tiene que votar un proyecto polémico: un senador, un intendente. Lograr las metas que se proponen depende de su pensamiento crítico y de cómo toman decisiones.

Pensamiento crítico. Cada lección sigue un proceso de cinco pasos:

  1. Fijar metasConocer a los asesores y ordenar las prioridades.
  2. Analizar el temaEscuchar el debate entre los asesores.
  3. Considerar las opcionesLeer los memos y discutir en grupo.
  4. DecidirVotar.
  5. Considerar las consecuenciasVer cómo reaccionan los asesores y si se cumplieron las metas.

Cuánto dura. Alcanza con una clase.

Otras actividades (en el original): escribir una opinión y discutirla en un foro con estudiantes de todo el país, hacer el cuestionario del tema, ver cómo votaron otros cursos, escribirles a sus representantes, interpretar caricaturas editoriales y visitar sitios recomendados.

En esta versión sin conexión quedan el cuestionario (en dos de los tres títulos), la opinión escrita y preguntas para seguir pensando. La encuesta nacional, el foro, las caricaturas y los enlaces no se conservan.

2. Paso a paso

Antes de la clase
  1. Elegir un tema en la página principal.
  2. Preparar la computadora. En esta versión no hace falta instalar nada: cada título se abre con doble clic en su index.html.
  3. Conseguir los memos de los asesores. Cada estudiante va a necesitar uno. En la portada de cada título, «Para docentes» → «Imprimir memos para los grupos».
  4. Imprimir y fotocopiar los memos. La primera hoja es el memo de metas, que dice «Para todos…» arriba: hace falta una copia por estudiante. Las otras cuatro hojas son los memos de los asesores: hacen falta suficientes para que, en grupos de cuatro, cada integrante tenga uno distinto. Por ejemplo, para 24 estudiantes: 24 memos de metas y 6 de cada asesor, 48 copias en total.
  5. Armar los equipos de cuatro. Si la cantidad de estudiantes no es múltiplo de cuatro, dos pueden compartir un memo, o algunos pueden hacer de periodistas que recorren los grupos y cuentan lo que pasa.
  6. Preparar el aula para el trabajo cooperativo y la discusión: que los grupos puedan hablar sin molestar a los demás, mirarse a los ojos, tener lugar para trabajar y ver y escuchar el video.
  7. Imprimir el cuestionario (opcional). Pide definir términos y muestra si entendieron los conceptos de los videos y los memos. Se puede tomar antes y después de la actividad, para que los estudiantes vean cuánto avanzaron. Tiene clave de respuestas.
  8. Repartir los materiales. Cada estudiante recibe un memo de metas y uno de los memos de los asesores, distinto del de sus compañeros de equipo. Los memos están marcados arriba: «Para todos los senadores», «Para senador/a A», «B», «C» y «D». Se pueden asignar o dejar que cada uno elija. Después de los dos primeros videos, cada estudiante va a tener que leer y resumir para su equipo el punto de vista de su asesor.
  9. Repasar la situación y el rol: los estudiantes son quienes toman una decisión difícil sobre un tema importante para el país, y van a recibir consejos de sus asesores.
Durante la clase
  1. Video 1, «Reunirse con los asesores». Se muestra a toda la clase. En el original empezaba solo.
  2. Discutir y fijar las metas en pantalla. Cada estudiante ordena las tres metas de su memo de metas. Después, una discusión breve con toda la clase: se puede buscar un consenso o votar. El orden de la clase se carga en la pantalla «Metas».
  3. Video 2, «Aprender sobre el tema», con toda la clase.
  4. Leer los memos. Los cuatro asesores dan consejos contradictorios. Cada integrante lee el memo de su asesor. Recordarles que no tienen que estar de acuerdo con su asesor, pero que lean con atención, porque van a tener que explicar su argumento al equipo.
  5. Resumir y discutir. Cada estudiante resume los puntos principales de su asesor para el resto del equipo. Después, el equipo debate cómo votar. El docente recorre los grupos y aporta lo que haga falta; conviene animarlos a considerar los pros y los contras de todas las opciones.
  6. Discusión general y votación. Una discusión con toda la clase sobre las opciones. Se puede pedir que hagan recomendaciones con argumentos. Después, cada estudiante decide su voto. Gana la mayoría. Los votos se cargan en «Votación de la clase» (pantalla de los memos), hasta 40 por curso.
  7. Votar y ver el video de las consecuencias. Según lo que votó la mayoría, un video muestra cómo reaccionan los asesores. Se puede hacer un cierre o pasar directo a las actividades. El cierre puede centrarse en las consecuencias de la decisión o en lo difícil que es decidir. Preguntar cómo influyeron las metas que fijaron y si pensaron otras acciones para resolver el tema.
  8. Ver cómo votaron otros estudiantes. En el original, un mapa mostraba los votos de todo el país. No se conserva.
  9. Actividades de seguimiento: la opinión escrita, el cuestionario y las preguntas para seguir pensando.

3. Consejos para la discusión

La interacción entre estudiantes es lo que hace rica la experiencia. Además de aprender a decidir, mejoran su forma de comunicarse y de respetar los derechos de los demás. Pero manejar una discusión abierta puede ser difícil.

Manejar la clase

  1. Fijar normas antes de empezar. Por ejemplo: no hablar mientras otro habla. Escuchar lo que dicen los demás, porque sus ideas pueden cambiar lo que uno piensa. Darle a todos una oportunidad: a veces la idea más rara resulta la mejor. En los conflictos, decide la mayoría; se vota si hace falta. No sacarle a nadie sus materiales: hay que dejar que cada uno lea y entienda la información y después la comparta. No tener miedo de pedir ayuda: el grupo depende de cada uno y quiere ayudar.
  2. Llamar a estudiantes para que resuman lo que dice un asesor o lean partes en voz alta. Es una buena forma de sumar a los más callados sin exponer sus opiniones personales: muchos se sienten inseguros de decir lo que piensan, pero se animan a compartir ideas ajenas. La mayoría de los asesores plantea preguntas que abren la discusión.
  3. Pedir resúmenes. Cuando un estudiante lee o dice algo nuevo, o una idea que se le está formando, es fácil que se confunda. Pedir que lo resuma él mismo u otro compañero; esto último ayuda a que todos estén atentos.
  4. Dramatizar. Pedir que cada uno lea el consejo de su asesor como si fuera ese personaje. Aunque no estén de acuerdo con él, la dramatización da vida a sus palabras y ayuda a detectar sesgos.
  5. No perder el foco. Intentar terminar la discusión en una clase. Si surgen soluciones que no están entre las opciones, que las anoten y las compartan después, en la opinión escrita.

Resolver conflictos

¿Qué hacer cuando no se ponen de acuerdo, o cuando algunos no comparten la opinión de la mayoría? Son problemas propios de una sociedad democrática, y vale la pena abordarlos: enseñan mucho sobre la relación entre la persona y el grupo.

Cuestionar las decisiones

El escenario se inspira en el mundo real, pero no es el mundo real, que ofrece opciones ilimitadas. Conviene que los estudiantes lo tengan presente y analicen en qué se parece y en qué no. ¿Qué opciones faltaron? Si alguien dice «no me gusta ninguna opción» o «eso no es lo que pasaría», no está desafiando al docente sino al escenario, y eso es bueno: hay que alentarlo y llevarlo más lejos. ¿Qué está mal? ¿Qué debería pasar y por qué? ¿Hay ejemplos reales? ¿Qué otra decisión se podría tomar o ya se tomó en una situación así? ¿Con qué resultados? ¿En la vida real a veces tenemos opciones limitadas? ¿Qué hacemos entonces? Uno de los objetivos de la serie es promover que decidan de forma independiente e inteligente, dentro y fuera del aula.

4. Conexiones curriculares

No hay respuestas correctas o incorrectas: lo importante es cómo la clase trabaja junta para entender los proyectos y llegar a una decisión. En el camino se ponen en juego tres habilidades.

Interpretar estadísticas

Las estadísticas pueden convencer, pero también pueden engañar.

Consultar fuentes primarias

Muchas decisiones actuales tienen raíces en leyes y textos antiguos, y conocerlos ayuda a decidir. Cuando Benning invoca la Primera Enmienda, ¿qué dice exactamente? ¿Qué dicen sobre libertad de expresión los artículos 14 y 32 de la Constitución Nacional argentina? Las notas al pie de cada memo indican de dónde sale cada dato: ¿es una fuente independiente o interesada (una asociación petrolera, una empresa de biotecnología, un grupo ambientalista)? Si hay tiempo para más de una clase, se pueden buscar leyes reales sobre el tema, del país o de la provincia.

Distinguir hechos de opiniones

Ejemplo: Simon dice que en 1999 murieron mariposas monarca después de comer plantas con polen de maíz Bt. Es un hecho (se puede comprobar), y sus consecuencias se pueden discutir. Cuando Park dice que «la industria biotecnológica quiere enriquecerse, no alimentar a los que tienen hambre», es una opinión, y como tal se puede debatir. Algunas frases mezclan las dos cosas. Davis dice que la ingeniería genética «se parece a lo que los agricultores hacen desde hace siglos». Que se cruzan plantas desde hace siglos es un hecho; que ambas cosas sean comparables es lo que Simon discute. ¿Dónde termina el hecho y empieza la interpretación?

Fuentes: Teacher Instructions, WalkThrough, Discussion Tips y Curriculum Connections, ddonline.tomsnyder.com (2001), recuperadas de Archive.org; están en esta carpeta como PDF. Los ejemplos de las conexiones curriculares son propios: el original usaba los temas Control de armas y Clonación humana.